El gerente de la Municipalidad Provincial de Cajamarca, Wilder Narro Martos, se encuentra en el centro de la polémica tras protagonizar un accidente de tránsito en el jirón Comercio. El resultado de su dosaje etílico, que marcó apenas 0.22 g/L, ha generado sospechas y cuestionamientos sobre la transparencia del procedimiento, dado que testigos y efectivos policiales afirmaron que presentaba signos evidentes de consumo de alcohol.
Horas antes del accidente, el funcionario habría sido denunciado por un presunto caso de violencia familiar ocurrido en el hotel Costa del Sol, según la denuncia de su esposa, quien lo acusa de agresión física y psicológica durante una reunión de trabajo.
Ciudadanía exige acciones
Diversos sectores de la población han pedido la intervención inmediata de la Inspectoría de la Policía Nacional del Perú y del Ministerio Público para esclarecer la legalidad del dosaje etílico y descartar posibles irregularidades.
El caso se intensifica tras conocerse que, presuntamente, Narro habría dicho “no pasará nada” durante su intervención, lo que ha reforzado la percepción de trato preferencial y aumentado la indignación de la ciudadanía. Hasta el momento, ni la Policía ni la Fiscalía han emitido pronunciamiento oficial.
Este incidente ha reavivado el debate sobre la transparencia y responsabilidad de los funcionarios públicos, en un contexto donde la confianza ciudadana en las instituciones se encuentra debilitada.

