El ex presidente, diagnosticado con una forma agresiva de cáncer de próstata, se convierte nuevamente en símbolo de resiliencia personal en medio de cuestionamientos sobre su salud y legado.
El ex presidente de Estados Unidos, Joe Biden, de 82 años, ha sido diagnosticado con un cáncer de próstata avanzado que se ha propagado a los huesos, según informó su oficina personal. Este nuevo golpe de salud marca otro capítulo difícil en una vida marcada por tragedias personales y públicas, desde la pérdida de seres queridos hasta las batallas de su hijo con las drogas.
Aliados cercanos, como el senador Chris Coons, han descrito a Biden como un “luchador”, destacando su capacidad para sobreponerse a la adversidad como parte esencial de su imagen pública. En un comunicado, su equipo confirmó que la familia Biden está evaluando las opciones de tratamiento junto a sus médicos.
Desde que dejó la presidencia, Biden ha mantenido un perfil bajo, dividiendo su tiempo entre sus residencias en Delaware y su oficina en Washington D. C. Recientemente, ha retomado discretamente algunas actividades públicas, incluyendo discursos remunerados y encuentros privados. La semana pasada fue visto almorzando en Washington con la exembajadora Linda Thomas-Greenfield.

