Lo que parecía un presunto caso de desaparición de una escolar terminó siendo una increíble confusión que mantuvo en vilo a padres de familia y docentes del colegio Rosa de América, en el sector San Bartolomé, distrito de Santa María.
Todo ocurrió cuando un nuevo conductor de movilidad escolar llegó a recoger a sus alumnos y llamó en voz alta: «¡María!». Al escuchar su nombre, una niña subió rápidamente al vehículo, creyendo que era la movilidad que siempre la llevaba a casa.
Sin sospechar el error, el chofer condujo hasta el domicilio donde debía dejar a la verdadera María. Sin embargo, al abrir la puerta, la madre quedó sorprendida y exclamó: «¡Ella no es mi hija!».
Recién en ese momento el conductor se dio cuenta de la confusión y regresó de inmediato al colegio, donde la madre de la menor, desesperada, buscaba a su hija pensando que había desaparecido.
Finalmente, la escolar fue entregada sana y salva a su familia, mientras que la verdadera María fue trasladada posteriormente a su vivienda.
El hecho no pasó de un enorme susto, pero volvió a poner sobre la mesa la importancia de que las movilidades escolares verifiquen la identidad de los estudiantes antes de trasladarlos, para evitar situaciones que pudieron terminar en una verdadera tragedia.

