El debate presidencial entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez, realizado a pocos días de la segunda vuelta electoral del 7 de junio, dejó diversas lecturas entre analistas políticos y especialistas en opinión pública. El encuentro, organizado como el único cara a cara entre ambos candidatos antes de las elecciones, estuvo marcado por propuestas, cuestionamientos y llamados dirigidos a captar el voto indeciso.
¿Quién tuvo mejor desempeño?
El especialista en estudios de opinión pública Hernán Chaparro consideró que Roberto Sánchez cerró su participación apelando al antifujimorismo, una estrategia que, según explicó, estuvo más orientada a reforzar el respaldo de sus simpatizantes que a conquistar nuevos electores. Asimismo, señaló que el candidato de Juntos por el Perú deberá aprovechar los últimos días de campaña para explicar con mayor claridad sus propuestas y presentar un plan de gobierno más definido.
Respecto a Keiko Fujimori, Chaparro destacó que mostró mayor orden en la exposición de sus ideas y que buscó centrar parte de su mensaje en el equipo que la acompaña, más allá de su propia figura política.
Un debate clave antes de la segunda vuelta
El enfrentamiento entre ambos postulantes se desarrolló en un contexto de alta polarización política y con encuestas que muestran una contienda ajustada. La seguridad ciudadana, la economía, la lucha contra la pobreza y la gobernabilidad fueron algunos de los temas centrales del intercambio de propuestas.
Analistas coinciden en que este debate representó una de las últimas oportunidades para convencer a los votantes indecisos antes de acudir a las urnas. Con una diferencia reducida en los sondeos y un importante porcentaje de electores aún sin una decisión firme, cada mensaje y cada intervención podrían resultar determinantes para definir el futuro político del país.

