Durante los cuatro años de gestión de Joaquín Ramírez, el estadio Municipal de Cajamarca ha sido utilizado recurrentemente para bailes en carnavales, fiestas patrias y otros eventos festivos. La municipalidad administra el escenario deportivo, pero hasta la fecha no ha informado públicamente cuánto dinero se recaudó por concepto de alquiler ni el destino de esos recursos.
Según información obtenida por Panorama, la gestión municipal habría recaudado más de un millón de soles por los bailes realizados en el estadio. Esta situación genera cuestionamientos sobre la transparencia del manejo de fondos y la falta de inversión en la mejora de la infraestructura, que actualmente se encuentra en estado de abandono y deterioro progresivo.
El estadio evidencia un grave nivel de deterioro: la pista atlética presenta grietas y superficies irregulares que ponen en riesgo la integridad de niños, jóvenes y atletas que entrenan en estas condiciones. La cancha sintética, con más de diez años de uso, muestra desgaste, parches y pérdida visible de material, sin cumplir los estándares mínimos para la práctica deportiva. Los servicios higiénicos están en condiciones deficientes, con ambientes inoperativos y falta de mantenimiento, lo que constituye un problema de salubridad en un recinto público.
A esta situación se suma el cierre frecuente del estadio para permitir la realización de actividades festivas, dejando sin espacios de entrenamiento a clubes, academias y ligas que dependen exclusivamente del escenario. Durante los recientes carnavales, se restringió el ingreso a los deportistas bajo el argumento de limpieza y acondicionamiento, pero a pesar de haber concluido las celebraciones hace más de una semana, el estadio continúa cerrado sin fecha oficial de reapertura.
Mientras el acceso al deporte permanece limitado, el recinto se habilita de manera recurrente para eventos extradeportivos, especialmente bailes chicha, que generan ingresos económicos sin que se observen mejoras visibles en la infraestructura. La situación es aún más preocupante considerando que el alcalde prometió públicamente que el estadio no volvería a alquilarse para actividades ajenas al deporte, luego de que un deportista sufriera un corte por vidrios de botellas durante un evento festivo hace dos años. Sin embargo, la promesa no se cumplió y el estadio sigue siendo alquilado regularmente para fines festivos, lo que la comunidad deportiva interpreta como un incumplimiento de la autoridad edil.
Hasta el momento, la municipalidad no ha presentado informes públicos detallados sobre los ingresos por alquileres, cuadros de gastos ni planes de reinversión de los recursos obtenidos. A pesar de que se habría recaudado más de un millón de soles, el estadio continúa deteriorándose, sin obras de mantenimiento ni renovación de sus principales áreas.
Ante este panorama, resulta necesario que la Contraloría General de la República evalúe la posibilidad de iniciar una acción de control específica sobre los ingresos por alquiler del estadio Municipal, a fin de determinar si los recursos han sido correctamente registrados, administrados y destinados conforme a la normativa vigente.

