Las enfermeras del Hospital de Chancay han sido agredidas, denigradas e ignoradas por el Gobierno Regional de Lima. Cansadas del maltrato, del abandono y de las promesas vacías, hoy alzaron la voz donde siempre debieron ser escuchadas: en el local principal del Gobierno Regional.
Las enfermeras avanzaron con la fuerza de la dignidad, rompiendo barreras para ser escuchadas y que les den de una vez solución a sus problemas. No entraron por violencia, entraron por derecho, por respeto, por años de servicio entregados a la vida.
“Siempre de pie, nunca de rodillas”, fue el mensaje unánime de todas las enfermeras del Hospital de Chancay. No piden favores, exigen justicia, no mendigan atención, reclaman dignidad; son la primera línea en los hospitales, pero el último pensamiento de las autoridades.

