Por: Tomás Flores Noriega (Socio Fundador de Social Intelligence Factor)
El Perú es maravilloso, es uno de los diez países más megadiversos del mundo, somos reconocido globalmente por nuestro patrimonio histórico, por nuestra riqueza cultural y nuestra gastronomía, así como por la variada geografía y nuestra diversidad de ecosistemas, ni que decir de la abundancia y diversidad de recursos renovables y no renovables. Como diría el ex alcalde de Lima y renunciante al Senado nacional: ¡Tenemos todo para ser potencia mundial!
Por el contrario, en el escenario político y social, nuestro querido y maravilloso país, se convierte más bien en el país de las maravillas, a nivel mundial somos el país con mayor rotación de presidentes y ministros en la última década, así también, tristemente lideramos el top de lista de países con mayor criminalidad, ocupamos un meritorio décimo primer puesto con proyección a seguir escalando en el ranking gracias al crecimiento del narcotráfico, de la minería ilegal y del crimen organizado, las extorciones y sicariato son el pan de cada día. Todo ello nos convierte en uno de los países más peligrosos del planeta, quizá por ello, y a pesar de nuestra riqueza cultural, no somos opción como destino turístico.
Nuestra educación se encuentra cada vez más deteriorada, las evaluaciones nacionales e internacionales nos demuestras que estamos en la cola de calidad educativa por los magros resultados obtenidos en la última década. Ni que decir de nuestro sistema de salud que se encuentra totalmente colapsado.
Paradójicamente, y a pesar de todos los males que nos afligen, nuestro modelo económico es reconocido a nivel mundial, algo por lo que deberíamos sentirnos orgullosos, el Perú mantiene una economía fuerte y estable, a pesar de los desastrosos gobiernos que hemos tenido desde la llegada de Vizcarra en adelante; gran parte de ello gracias al BCR y a la estabilidad y confianza que ha generado su titular, el economista Julio Velarde, quien milagrosamente se mantiene en el puesto por casi dos décadas.
La inflación de los últimos 12 meses no supera el 1.5%, por su parte el sol peruano es la cuarta moneda más fuerte del mundo, en los últimos 26 años nuestra moneda se ha sobrevaluado 4% respecto del dólar. Somos el país en América Latina con menor endeudamiento público, el Perú tiene el grado inversión más alto de esta parte del mundo acompañado de Chile, México y Panamá. Tenemos casi 100 mil millones de dólares colocados en Bancos con calificación Triple A como parte de nuestras reservas internacionales.
En su cuarto proceso electoral Keiko ha logrado acceder al sillón presidencial y convertirse en la primera presidente electa por voto popular, su objetivo es consolidar el modelo económico, promoviendo y facilitando la inversión privada y reduciendo la burocracia para la generación de empleos y reducción de la pobreza. Así también, es importante que asegure un shock de inversiones en seguridad, salud y educación, como pilares de su mensaje en el ámbito social.
Su mandato por cinco años, otorga predictibilidad y confianza al empresariado e inversionistas nacionales y extranjeros, alejando los temores de fuga de capitales o devaluación de la moneda nacional, tal como se presentó en la elección pasada con el triunfo de Pedro Castillo, donde nuestro país sufrió la mayor fuga de capitales de los últimos 50 años, salieron fondos equivalentes al 7,4 % del Producto Interno Bruto (PIB), algo más de 15 mil millones de dólares (al cambio de ese momento poco más de 60 mil millones de soles), mientras que el tipo de cambio alcanzó un récord de S/4.138 por dólar, el nivel más alto de lo que va del siglo XXI.
Fujimori plantea una «guerra frontal» contra la extorsión y el crimen organizado, evocando las tácticas de pacificación que lidero su padre en los años 90. Sus propuestas incluyen un plan agresivo para combatir la inseguridad ciudadana, cero tolerancia al crimen acompañada de la construcción de mega penales de máxima seguridad al estilo Bukele. Esperemos también que tenga una lucha frontal contra la minería ilegal, la madre de muchos males que aquejan a nuestra sociedad.
Su discurso, demuestra mayor madurez, ha perfilado mejor su imagen, acompañando su estrategia de una convocatoria de cuadros técnicos que no provienen exclusivamente del seno del Fujimorismo, lo que le permite consolidar un equipo técnico de amplia base que esperemos pueda lograr resultados en el corto, mediano y largo plazo.
Un gran activo de Keiko, es contar con una bancada de alcance nacional, organizada para legislar y lograr las grandes reformas que nuestro país requiere en distintos campos. Esta solidez parlamentaria se logra gracias a cerca de un tercio de los escaños que tiene producto del resultado de las elecciones para la conformación del nuevo Congreso bicameral y la alianza que debe generar con otras bancadas de derecha y de centro.
Al contar con el apoyo del Congreso Bicameral, evita la parálisis política, por lo que tendrá la capacidad de aprobar leyes importantes, así como derogar todas las leyes populistas que han generado un gran forado fiscal en los últimos años, para finalmente llevar adelante reformas estructurales y lograr el equilibrio presupuestal que nuestro país requiere, rompiendo con el ciclo de populismo, clientelismo e inestabilidad que ha vivido el Perú en los últimos dos quinquenios.
Su agenda económica mantiene un modelo donde garantiza el respeto irrestricto a los contratos y la autonomía del Banco Central de Reserva (BCR). La permanencia de Julio Velarde es una excelente señal para el mercado nacional e internacional. El sector privado espera un «shock desregulatorio» para destrabar inversiones y facilitar la ejecución de grandes proyectos.
En el corto plazo, el primer gran reto es disipar la incertidumbre política para atraer la inversión privada, el verdadero motor para el crecimiento del empleo formal. Estoy convencido que el próximo gobierno es la gran oportunidad para encender nuevamente el crecimiento de la economía y mejorar la calidad de vida de todos los peruanos, el camino por delante no es fácil, pero la meta es clara: recuperar la unidad y fe de todos los peruanos para volver a ser el país viable que merecen nuestros hijos y las futuras generaciones.

