El país mantiene activos sus protocolos de seguridad civil frente a la posibilidad de un conflicto regional que involucre a Estados Unidos e Irán. La preparación se apoya en el trabajo del Comando del Frente Interno, unidad del Ejército encargada de coordinar la protección de la población ante emergencias.
El sistema contempla alertas mediante una red nacional de sirenas y una aplicación móvil con notificaciones geolocalizadas que indican tiempos de reacción y medidas específicas según la zona. Entre las directrices figura acudir de inmediato a refugios o espacios protegidos al activarse una alarma.
Asimismo, hospitales realizan simulacros y disponen de áreas subterráneas para el traslado de pacientes en caso de un eventual ataque.

