Una orden ejecutiva firmada por el mandatario estadounidense establece un gravamen adicional del 25 % a productos de naciones que adquieran bienes o servicios procedentes de Teherán.
La Casa Blanca indicó que la disposición responde a riesgos para la seguridad nacional y amplía el régimen de sanciones vigente desde 1995. La medida alcanza intercambios en sectores energéticos y petroquímicos, entre otros rubros vinculados a la economía iraní.
Según el gobierno, la decisión busca aumentar la presión económica mientras continúan las conversaciones sobre el programa nuclear de ese país. El documento señala que las acciones del régimen persa mantienen una amenaza persistente, por lo que se adoptan restricciones comerciales complementarias.

