Desde su inauguración, el nuevo Aeropuerto Internacional Jorge Chávez ha recibido numerosas críticas por fallas técnicas que afectan su funcionamiento. Una de las deficiencias más preocupantes es que las aeronaves solo pueden utilizar 2,588 metros de los 3,500 metros de pista disponibles, lo que limita los vuelos internacionales de larga distancia. Esta situación representa un riesgo, ya que no todos los aviones pueden despegar con una pista tan corta; solo los aviones regionales tipo Charlie operan con esta longitud, mientras que las aeronaves transoceánicas, que cubren rutas hacia Europa o Estados Unidos, requieren el total de la pista para un despegue seguro.
Además, las pruebas realizadas en la pista no se llevaron a cabo en un ambiente controlado, sino con el aeropuerto ya en funcionamiento, lo que añade complejidad a la situación. Paralelamente, el gerente general de la Asociación de Empresas de Transporte Aéreo Internacional (AETAI) detalló los problemas surgidos en el inicio de operaciones. Entre ellos, mencionó fallas en los nuevos filtros de seguridad, que fueron reemplazados por sistemas tipo “turbinas”, generando largas filas y confusión debido a la falta de una adecuada socialización de esta tecnología.
En cuanto a migraciones, el nuevo diseño resultó menos eficiente, con un espacio reducido en las salidas internacionales que provoca cuellos de botella. Según el gerente, esta reducción llega hasta un 20% en comparación con el antiguo terminal, lo que podría ocasionar problemas serios durante la temporada alta si no se realizan ajustes inmediatos. Como medida preventiva, AETAI recomendó a los pasajeros utilizar la aplicación Migracheck para agilizar el acceso a las puertas electrónicas y evitar las colas en los módulos tradicionales, aunque advirtió que esto es solo una solución temporal.


