En horas de la noche, la Catedral de Huacho vivió un momento de profunda renovación espiritual. Con serenidad y esperanza, se realizó la colocación de una custodia, símbolo sagrado que vuelve a ocupar su lugar en el templo, iluminando a los fieles con un mensaje de paz y reconciliación.
Asimismo, fueron reparadas las alcancías que días atrás habían sido forzadas, devolviendo el orden y la armonía dentro de la casa de Dios.
Hoy, más que nunca, la comunidad eleva una oración sincera:
Que Dios toque el corazón de quien o quienes se llevaron la custodia anterior, y que su misericordia los alcance para que encuentren el camino del arrepentimiento y la luz.
Porque donde hubo ofensa, que nazca el perdón.
Donde hubo daño, que florezca la fe.
Y donde hubo oscuridad, que vuelva a brillar la gracia de Dios.

