La habitual tranquilidad de la Bahía de Sechura fue reemplazada por preocupación y alarma tras el reporte de un varamiento masivo de especies marinas en menos de 48 horas. Pescadores artesanales y buzos hallaron rayas, meros, lisas, cachemas, camotillos y conchas de abanico muertas o debilitadas en distintos puntos del litoral, incluyendo las playas de Parachique – La Bocana y Playa Blanca.
En el caso de la concha de abanico, principal recurso hidrobiológico de Sechura y fuente de sustento de cientos de familias, se observó descomposición y olor intenso, generando preocupación por posibles pérdidas económicas y paralización de actividades acuícolas. Los pescadores también reportaron que especies muertas fueron vistas mar adentro.
Hasta el momento, las autoridades no han emitido un pronunciamiento técnico definitivo. Entre las hipótesis se evalúan el incremento anormal de la temperatura del mar, la disminución de oxígeno en el agua, alteraciones de corrientes marinas y la posible presencia de floración algal nociva (marea roja). Algunos pescadores indicaron zonas con coloración rojiza días previos, lo que podría reforzar esta última teoría.
Especialistas advierten que el calentamiento del mar, asociado al fenómeno de El Niño Costero, puede alterar el equilibrio ecológico, forzando a las especies a aguas menos profundas o afectando su supervivencia. La población exige la intervención urgente del Ministerio de la Producción, IMARPE, autoridades sanitarias y organismos ambientales para determinar la magnitud del evento y establecer medidas de contingencia.
Mientras se esperan resultados oficiales, la Bahía de Sechura continúa bajo vigilancia. El impacto ambiental preocupa, pero también el golpe económico que podría generar una afectación prolongada de los recursos marinos, ya que la región enfrenta lluvias intensas y cambios en la temperatura del mar que ponen en riesgo la actividad pesquera local.

