MINJUSDH advierte sanciones penales por uso indebido de fondos.
En el contexto del cierre del año escolar, el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos (MINJUSDH) alertó a la ciudadanía sobre las consecuencias penales que enfrentan las personas que, asumiendo el rol de tesorero escolar, se apropian del dinero recaudado por padres de familia y estudiantes para actividades de promoción, viajes de fin de año o ceremonias de graduación.
Durante el programa Consultorio Legal, la defensora pública de víctimas, Sheila Saboya, explicó que este tipo de conductas se encuadran en el delito de apropiación ilícita, tipificado en el artículo 190 del Código Penal peruano, vigente al 2025. Precisó que quien se apropia indebidamente de dinero que le fue confiado para un fin específico puede recibir una pena privativa de libertad no menor de dos ni mayor de cuatro años, además de estar obligado a devolver el monto sustraído.
La especialista remarcó que no es necesario contar con un contrato formal para que se configure el delito. Basta con que exista un encargo de dinero y que se pueda acreditar que fue entregado para una finalidad concreta, como las actividades de promoción escolar. “Negarse a devolver el dinero o desaparecer con lo recaudado constituye un ilícito penal”, enfatizó.
En ese sentido, Saboya exhortó a los padres de familia y estudiantes afectados a no minimizar estos hechos y a actuar con prontitud. Recomendó solicitar antecedentes judiciales o policiales de quien asuma la tesorería, reunir comprobantes de depósitos, mensajes y actas, exigir una rendición de cuentas formal y presentar la denuncia correspondiente ante la Policía o la Fiscalía en caso de incumplimiento.
Asimismo, se sugirieron medidas preventivas como el manejo de cuentas bancarias mancomunadas, la presentación de informes periódicos y transparentes, evitar el uso exclusivo de dinero en efectivo y formalizar acuerdos mediante actas firmadas.
Finalmente, el MINJUSDH recordó que la confianza depositada en un tesorero escolar implica una responsabilidad legal y ética, y que la vigilancia activa de padres y alumnos es clave para proteger los recursos destinados a celebrar el esfuerzo académico de los estudiantes.

