Una intensa tormenta invernal viene afectando a gran parte de Estados Unidos, dejando al menos 20 personas fallecidas, millones de ciudadanos bajo alerta y cientos de miles de hogares sin suministro eléctrico. El fenómeno se extiende desde Texas hasta Nueva Inglaterra, con nevadas históricas en regiones poco acostumbradas a enfrentar frío extremo.
Uno de los principales factores que explica esta situación es la alteración del vórtice polar, una masa de aire frío que normalmente permanece sobre el Ártico. Las variaciones en su trayectoria permitieron el desplazamiento de aire gélido hacia el sur, donde interactuó con corrientes de aire más cálidas, dando origen a tormentas severas.
Como consecuencia, se registraron cancelaciones masivas de vuelos, interrupciones en el transporte y temperaturas récord en diversas zonas del país, evidenciando la magnitud del impacto de este evento climático.

