El prófugo candidato presidencial Vladimir Cerrón, líder de Perú Libre, no asistió a la segunda jornada del debate realizada en el Centro de Convenciones de Lima. Aunque había solicitado participar mediante videoconferencia desde su lugar de ocultamiento, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) rechazó la solicitud. Además, el organismo tampoco permitió que un candidato a vicepresidente de su lista lo represente, dejando su silla vacía durante el evento.
Pese a ello, Cerrón siguió el debate en vivo y comentó en tiempo real desde su cuenta de X. En su primera intervención, criticó a Álvaro Paz de la Barra por presentar propuestas que, según él, “colisionan contra el orden constitucional” y desconocen el debido proceso, mientras elogió el enfoque reflexivo de Ricardo Belmont.
Ataques a rivales
En una segunda publicación, se dirigió a la candidata Fiorella Molinelli, señalando que “sin moral para lucha anticorrupción”, enfrenta un juicio por colusión agravada en el caso del Aeropuerto de Chinchero. También cuestionó la propuesta de George Forsyth de militarizar la seguridad ciudadana, recordando que las Fuerzas Armadas están para conflictos armados en estados de excepción, mientras la Policía debe proteger a los civiles con garantías constitucionales.
Situación judicial
Aunque la Corte Suprema revocó una condena previa por corrupción, Cerrón mantiene una orden de prisión preventiva de 24 meses por presunta financiación irregular de campañas de Perú Libre. Asimismo, enfrenta un juicio por presunta afiliación al terrorismo, vinculado al autodenominado Militarizado Partido Comunista del Perú, remanente de Sendero Luminoso en el VRAEM. Estos procesos también le impidieron ser candidato en 2021, siendo reemplazado por Pedro Castillo, quien resultó ganador.
Impacto político
La participación de Cerrón desde la clandestinidad refleja la polarización del actual proceso electoral y mantiene su influencia sobre la opinión pública y las discusiones de los demás candidatos, a pesar de su ausencia física en el debate.

