El geoglifo «Triple Espiral», una de las expresiones más emblemáticas del arte rupestre de La Libertad, fue destruido por completo tras la incursión de presuntos traficantes de terrenos en la zona arqueológica de la Quebrada Santo Domingo, en el distrito de Laredo. El atentado contra este patrimonio de más de mil años de antigüedad fue constatado este domingo por la Policía Nacional y representantes del Ministerio de Cultura, luego de que pobladores difundieran imágenes que evidenciaban la desaparición del símbolo prehispánico.
Los habitantes de la zona denunciaron que los responsables serían los mismos invasores desalojados el pasado 9 de junio por personal de la Dirección Desconcentrada de Cultura, con apoyo de la Municipalidad de Laredo y la Policía. Durante aquella intervención, los ocupantes intentaron acreditar una supuesta posesión del terreno mediante documentos cuya autenticidad es materia de investigación.
Policía confirma destrucción total
El acta de constatación policial registró que el monumento quedó reducido a un área de tierra removida manualmente de aproximadamente 21 metros de largo por 6 metros de ancho. A unos 100 metros del lugar, las autoridades hallaron un campamento improvisado con carpas, utensilios de cocina, víveres, pintura en aerosol y otros objetos abandonados, los cuales fueron incautados por el Ministerio de Cultura.
Los vecinos exigieron la inmediata identificación y captura de los responsables, al advertir una reincidencia en las ocupaciones ilegales dentro de una zona declarada intangible.
Un patrimonio que ya había sido afectado
El Triple Espiral es un geoglifo de líneas continuas de aproximadamente 15 metros de longitud, asociado por especialistas a antiguos rituales vinculados al agua. El sitio fue declarado Zona Arqueológica Intangible en 2001; sin embargo, en 2015 sufrió daños ocasionados por maquinaria pesada y debió ser restaurado por un equipo liderado por el especialista Johnny Isla, reconocido por su trabajo en las Líneas de Nasca.
Apenas unos años después de su recuperación, el monumento vuelve a ser víctima de la ocupación ilegal, generando indignación y preocupación por la protección del patrimonio cultural de La Libertad y del país.

