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domingo, agosto 2, 2026

La Gloria y Caída de la Hacienda de San Jorge un Tesoro Arquitectónico Destruido por el Olvido

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El Legado Perdido de la Hacienda de San Jorge: Un Patrimonio de Arquitectura y Memoria Histórica

Uno de los patrimonios imborrables que tuvo la gran Hacienda de San Jorge o Hacienda Poclús (Frías) fue sin duda alguna La Casa Hacienda era una de las construcciones muy importantes de la época su arquitectura tenía influencia española, se encontraba ubicada en lo que hoy es el local de la Institución Educativa Juan Velasco Alvarado. Este condominio era administrado por la Familia Reusche, con su primer administrador Fernando Reusche.

Sus habitaciones eran muy elegantes y amplias, con sus respectivos adornos, tenían en cada una sus servicios higiénicos, sus camas eran hechas de madera, muy fina y tejida con cintas de cuero de res, en otras había camarotes hechos con el material de la zona. El piso de cada una de las habitaciones, la sala de espera, pasadizos eran hechos de parquet y loseta. Los muebles eran muy finos hechos de caoba, cedro, roble, los cuales eran fabricados por los mismos trabajadores del taller de la hacienda. La cocina se encontraba en la parte subterránea la cual tenía su propio comedor y su propio cocinero llamado Cornelio, detrás de ésta se ubicaban las oficinas. En las tardes y noches frías eran abrigadas por una hermosa chimenea la cual se encontraba en el salón principal donde atendían a sus invitados y personas ilustres, los cuales dialogaban y reposaban en los mejores muebles de madera y sus cojines traídos desde la ciudad, también eran alumbradas con las “arañas” las cuales reflejaban la luz de la turbina de la pequeña hidroeléctrica que se encontraba aproximadamente 500 metros río abajo.

Había un cuarto especial que servía para ordenar y guardar los accesorios de las bestias y ganado, también se guardaba la medicina de estos, las marcas y los anillos de oros que servían para seriar y codificar cada una de sus mejores vacas, toros y ovejas de raza. Al costado de este almacén seguían otras 8 habitaciones donde se hospedaba, Don Fernando Reuche, cada vez que venía de Lima o el extranjero.

En la actualidad son pocos los vestigios que quedan, esta construcción fue una maravilla del modelo de infraestructura poscolonial y Barroco en decadencia, la gente ignorante de su valor cultural la destruyó poco a poco, pensando que derrumbándola iban a cobrarse el mal trato que recibieron por parte del hacendado y sus empleados.

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